Sede Canónica

Iglesia de Santo Domingo

La sede canónica de la cofradía es la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán que pertenece al convento del mismo nombre. En el Capítulo General de Palencia de 1491 se determinó su fundación, pero no tuvo efecto por la muerte del rey Sancho IV. La fundación del convento se llevó a cabo con la advocación de "Nuestra Señora del Rosario" en 1518 por el P. Pablo de León. Además de su labor apostólica por la predicación y de culto en su iglesia, los religiosos tomaron parte en la enseñanza de la teología en la Universidad y con frecuencia regentaban las cátedras de filosofía que la Orden tenía en Cangas de Tineo y en Infiesto. Dentro del convento hubo cátedras de filosofía y teología para los religiosos de la Provincia dominicana. Sufrió la exclaustración en 1835. Los edificios conventuales pasaron a ser hospital hasta 1851 en que fueron dados a la diócesis de Oviedo para seminario. Siendo obispo de la misma el dominico P. Ramón Martínez Vigil hizo nuevo seminario y devolvió el antiguo convento a la Orden. Una pequeña comunidad atendía ya la iglesia y se pasó al convento, dándose como fecha de su restauración el año de 1895. Bien pronto se puso en el convento un pequeño colegio que fue tomando importancia y funcionó hasta 1922, en que se cedió parte del edificio dedicado a colegio para que volviera a ser seminario.

En el mes de octubre de 1934 sufrió mucho por la revolución de Asturias y de nuevo en la guerra civil de 1936, quedando la iglesia y el convento notablemente dañados. Se inició la reconstrucción al terminar la guerra y después, en 1946, se levantó un gran edificio para Colegio de Segunda Enseñanza, que es el destino que hoy principalmente tiene. Es priorato desde 1963 y su iglesia parroquia desde 1969.

La iglesia pertenece a la arquitectura del siglo XVI con nave única obra de Juan de Cerecedo, el Viejo, aunque el tracista pudo ser fray Martín de Santiago según el profesor Fernández Arenas. Martín de Santiago fue el encargado de la obra de la iglesia de los dominicos de Salamanca. La iglesia fue reformada en el siglo XVIII, momento en el que se le añadió el pórtico de entrada. Su construcción se inició en el año 1526 y para su ejecución se utilizó piedra de la cantera de Laspra.

Tiene una nave de cuatro tramos con capillas hornacinas en sus laterales. El crucero aparece enrasado con estas capillas laterales que en su lado derecho son más estrechas que las del lado izquierdo y con cubiertas también diferentes. El esquema es prototípico de la iglesia conventual. Las capillas hornacinas son recintos funerarios cerrados por rejas y de carácter privado. Entre las capillas no hay comunicación por tratarse de espacios privados funerarios. Este sistema de financiación privada de la obra fue adoptado tanto por la orden dominica como la franciscana y que viene de la tradición Bajo medieval. El contrato de las vidrieras se hizo en el año 1566 con el vidriero leonés Rodrigo de Herrera, rematándose la iglesia poco después. Sin embargo en el año 1569 la capilla mayor se arruinó teniendo que volver a reedificarse bajo la dirección de Juan de Ribero.

De la ornamentación interior se puede destacar el retablo principal (1755-60) de estilo barroco. Destaca en su interior la capilla de Nuestra Señora del Rosario, que posee un retablo elaborado por Manuel Pedredo Vigil con pinturas sobre tabla de Ignacio Abarca Valdés. Las figuras del Nazareno y el Cristo yacente son del siglo XVIII realizadas a partir de otras imágenes anteriores.Se desconoce su autor pero el profesor Ramallo Asensio señala que por sus características podrían pertenecer a Antonio Borja.

El conocido como retablo del Rosario es de cuerpo único con tres calles y rematado en ático semicircular. La calle central tiene una única hornacina en la que se encuentra la imagen de vestir de Nuestra Señora del Rosario. El resto del retablo lo forman 16 cuadros pintados de tamaño variable y elaboración diversa. Las imágenes son apenas perceptibles en la actualidad por el humo de las velas, el polvo y el paso del tiempo. Entre los perceptibles se distinguen la Anunciación y Coronación, la Visitación y Nacimiento y la Asunción. El retablo se hizo en el año 1730 por el retablista Manuel Pedredo y las pinturas, como se indicó anteriormente, por Ignacio Abarca en el año 1733.

El retablo mayor de Santo Domingo fue realizado por José Bernardo de la Meana entre los años 1758 y 1762 según el profesor Ramallo Asensio. Su autor ya había trabajado en el órgano de la catedral de Oviedo y en el retablo de Puerto de Vega. Presenta dobles columnas gigantes de fuste liso y capitel compuesto enmarcando el gran vano central que se abre sobre un entablamento en disposición curva de forma convexa. En la hornacina central aparecen las figuras de dos frailes abrazándose. Para Ramallo Asensio este retablo constituye el último paso en la evolución del retablo barroco en Asturias.